domingo, 17 de febrero de 2008

SEGUNDA ENTREGA DE FLORENS PROJECT DEDICADA A PAU GASOL


Amigos, como dijímos este proyecto Florens ha visto la luz con vocación de larga vida, de manera que en poco tiempo ya ha tenido dos gestaciones escritas a cuatro manos por dos blogs hermanos: éste y Pateando el mundo, de Jesús Lens. Esta última entrega está dedicada al más grande de los baloncestistas españoles, un señor del baloncesto, un jugador educado, simpático y merecedor de todo esa arrolladora carrera que tanto ha trabajado y que le ha hecho recalar en el grande de los grandes LA LAKERS. Por supuesto, hablamos de Pau Gasol.
Con el título Fin de ciclo. Parte I: Paul Gasol

que podéis leer y disfrutar directamente en el blog hermano, os ofrecemos una visión deportiva, empresarial, humana y vital del largo camino que ha debido andar nuestro jugador más internacional para acabar en la élite del baloncesto mundial. Y todo ello escrito con una prosa deliciosa. La disfrutaréis, sin duda.

ANTONIO JESÚS FLORENS


sábado, 16 de febrero de 2008

¡¡¡QUEDADA, QUEDADA!!! (COMO DIRÍA ANTONIO)

AMIGOS: UN INCISO, SIN ÁNIMO DE INTERRUMPIR LA ATENTA LECTURA DE LOS DOS NUEVOS LIBROS QUE PROPONGO.
MAÑANA DOMINGO A LAS 11 DE LA MAÑANA EN LA PUERTA DEL RESTAURANTE LA CRUZ DE GRANADA DE PINOS PUENTE, HABRÁ QUEDADA DEL GRUPO DE LAS VERDES -TAN AMPLIO COMO QUERÁIS- PARA HACER UNA TIRADA AMORFA, ES DECIR, UNOS HARÁN MÁS KILÓMETROS, OTROS HAREMOS MENOS, PERO ESO SÍ, SALDREMOS TODOS JUNTOS. ES PROBABLE QUE LLUEVA, PERO A NO SER QUE LA LLUVIA SEA TORRENCIAL YA NO AFECTARÁ AL CAMINO, PERO SI AFECTARA BUSCAMOS UNA RUTA ASFÁLTICA. NO OBSTANTE, ES MEJOR IR DOTADO DE CHUBASQUERO Y ZAPAS QUE NO RESBALEN EN EXCESO. HALA¡ YA PODÉIS SEGUIR CON LA LECTURA LITERARIA. HASTA MAÑANA, PUES

viernes, 15 de febrero de 2008

UN MUNDO SIN FÍN (CONTINUACIÓN DE LOS PILARES DE LA TIERRA)





Nunca he tenido demasiado interés por esos libros catalogados como "best seller". Acostumbrado a gozar de un libre albedrío a la hora de llevar a cabo el rito de buscar, seleccionar y leer el libro más adecuado para el momeno, jamás me ha seducido la idea de que nadie lo haga por mí. Siempre he admitido un buen consejo, de alguien que te inspira confianza lectora, a la hora de leer un libro; es más , creo que la fuente primaria de nuestras lecturas suelen ser los buenos consejos o críticas literarias de personas, revistas o programas dedicados a los libros, que es algo muy distinto de catalogar un libro como "best seller", que además, siempre me ha sonado a literatura de baja calidad, literatura de consumo para leer en una estación de autobús o de tren, sin otras pretensiones que entretener.


Pero era verano, me fue regalado el libro en la edición de bolsillo, me habló bien de él una persona de mi confianza y abrazaba la Edad Media - en pleno siglo XII -, tal vez, la etapa histórica más oscura y enigmática por la que ha atravesado el ser humano.




Además, su temática principal giraba en torno a un asunto que siempre me ha interesado sobremanera: la construcción de una catedral medieval, de tipo gótico, por lo que me dije que tantos millones de personas en el mundo no podían estar equivocadas, al tiempo que no tenía constancia de críticas furibundas en torno a este libro y a su autor Ken Follett. Así que aprovechando las noches del estío me sumergí en "Los Pilares de la Tierra", un libro que supera las mil trescientas páginas. Y a través de él me sumergí en la desdichada vida del maestro constructor de catedrales Tom y su azarosa familia, testigos generacionales del nacimiento de la catedral, el religioso bondadoso versus religioso malvado, el Conde avinagrado dispuesto a seguir disfrutando de sus privilegios incluído el "derecho de pernada" una ¿institución? jurídica que existió largo tiempo, demastrando que en más ocasiones de las debidas el derecho, la moral y la ética no siempre van unidos; y todo ello bajo el tapiz de una inmensa, gloriosa, excelente y única catedral, descomunal para un pequeño lugar como es Kingsbridge (que podríamos traducir como Puente de los Reyes. Curiosamente cuando leía esta novela pensé si Ken Follett no se inspiraría en la majestuosa Puente de la Reina -Navarra- para crear esa población ficticia, si bien existe una ciudad con la misma denominación en Inglaterra). Y disfruté de esa lectura. Con ella aprendía a ver las catedrales de otra manera; había visto las mejores catedrales españolas: la vieja de Salamanca, la de Ávila, la de Burgos, la de León, la de Vitoria...., algunas de ellas antes de leer la novela de Follett y otras trás leerla, y no podía mirarlas con la misma mirada desde que "aprendí" cómo se construye una catedral, cómo se elaboran sus mosaicos y vidrieras, el significado de la forma de sus naves...sus pilares.



Así que el otro día pasaba por una librería y observé el voluminoso libro "Un mundo sin fín", la denominada continuación de "Los Pilares de la Tierra" y a pesar de su voluminosidad, de su precio, de que ahora no disponía de demasiado tiempo para leerlo, no pude resistirme y lo adquirí, negándome a esperar a su publicación en tamaño bolsillo (que supone una ironía para libros de más de mil páginas). Sabía de este nuevo volumen que el autor inglés se había inspirado en la catedral gótica de Vitoria, concretamente, en su proceso de restauración, pudiendo asistir como testigo excepcional a dicho proceso, que le permitió atisbar y anotar los pilares de la catedral y otros elementos arquitectónicos que serán enterrados para siempre al acabar la restauración. Años atrás pude ver la Catedral de Santa María, de Vitoria, si bien no con la plenitud que hubiéramos deseado Mati y yo, debido al inicio de su restauración. Por tanto, no podía dejar más que sumergirme en la nueva entrega de Los Pilares de la Tierra, porque honestamente, al acabar su lectura comprendí que se trataba de una historia bien contada y la literatura estaba presente en sus páginas. Espero que su continuación siga la misma línea.

miércoles, 13 de febrero de 2008

GEB: NACIDO PARA CORRER




El padre de Haile no creyó en su hijo hasta 1993, que fue precisamente el año que venció en el campeonato del mundo absoluto en 10.000 m. si bien para entonces ya había conseguido ser campeón del mundo sub-21 en 5.000 m. y 10.000 m. Seguramente su progenitor acostumbrado a tutearse con la paciencia como buen granjero de los vastos territorios naturales etíopes, ya adivinaba que su hijo varón no descansaría de patear esas mismas praderas africanas donde dicen que el cielo se confunde con el horizonte. Pero también sabía que no podía creer en su hijo como corredor por el sólo hecho que corriera como las gacelas cuando cientos de chicos de su edad también lo hacían por aquellas tierras africanas, y no siempre por placer; así que acostumbrado a comprobar que nada es singular sin esfuerzo, decidió empezar a creer en su hijo tan sólo cuando dejara atrás esas praderas y comenzara a correr de verdad a lo largo y ancho del mundo.

Y comenzó a correr como su padre barruntaba. Corrió por todo el mundo, sin encontrarse apenas rivales, ni siquiera de su mismo color, batiendo marcas mundiales en 10.000 (en esta distancia ha sido campeón olímpico en dos ocasiones y campeón del mundo en cuatro) y 5.000 metros en pista.


Y es en esos años cuando nos encontramos a nuestro atleta africano con una eterna sonrisa en su boca, que pierde cuando corre y recupera milagrosamente cuando llega a meta, habla con la prensa o saluda a sus rivales. Así que todos admiramos a Haile. Nadie acumulaba más oros en el fondo que él. Pero en 2003, en el campeonato del mundo de París, parecía habérsele detenido el tiempo ante la presencia de otro compatriota suyo: un mocoso apellidado Bekele.

Recuerdo que todos los que asistimos a esa carrera por televisión presentimos que había llegado el final de ciclo de Haile, así que lo fuimos despidiendo de la pista con la imaginación, con reverencias sinceras al grito de ¡maestro, maestro! Al año siguiente en Atenas se rompió su talón de Aquiles izquierdo. Ya se estaba alejando de las pistas y comenzaba a prepararse para Maratón, prueba para la que muchos interiormente le reclamábamos.
Se operó en Finlandia. Tuve ocasión de ver en un gráfico que publicó un periódico deportivo el proceso de ruptura y sellado de su talón de Aqui
les, ese que tantos años había sufrido y posibilitado que corriera y ganara todo lo que corrió y todo lo que ganó. Pero, ya se sabe, ningún cirujano mejor que la propia naturaleza y con cierta nostalgia pensamos: ya no volverá a ser el gran Gebrselassie; además nos encontrábamos ante un tipo joven para el atletismo de fondo, con apenas 31 años, muchos sueños echados por tierras, muchos triunfos, y por tanto mucho dinero, el que probablemente necesitara alguien humilde de uno de los países más humildes de la tierra. Una pena. Además, no se trata ni por asomo de las ganancias mareantes a las que nos tienen acostumbrados elementos más mediáticos como futbolistas de cuyos nombres no quiero acordarme. Pero operó ese gran cirujano finés y operó el milagro; y surgido de las cenizas como el ave Fénix, nuestro gran Haile comenzó a coquetear con la distancia de Filípides. Al año de la operación estableció la mejor marca mundial en maratón de 2005 – 2:06:20-, en el Maratón de Ámsterdam. Al poco batió la plusmarca de Media Maratón en Phoenix, con un tiempo imposible de 58 minutos y 55 segundos, al tiempo que destronó a su amigo Paul Tergat de la plusmarca de 20 kms.

Hace unos meses, en Berlín, en septiembre de 2007 Geb batió la marca mundial de Maratón, que también poseía Tergat, dejándola en 2:04:26 y según confesó él mismo, la noche anterior en la habitación del hotel contempló un Berlín lluvioso, triste y brumoso y no pudo evitar preguntarse – como hacen los humanos, como hacen los seres dotados de fibra sensible -¿Qué hago yo aquí? , y desde entonces no he podido parar de dar vueltas a la cabeza sobre la mezcla de grandeza y humanidad de este hombre. Y sobre esa frase.

A los pocos días Haile se encontraba de nuevo corriendo por los montículos cercanos a su casa de Addis Abbeba, alejado de toda posición mediática privilegiada, haciendo lo que siempre a anhelado hacer: correr, correr sin más, igual que lo hacía cuando tenía que recorrer la distancia de 10 kilómetros que separaban su casa del colegio. Corría apretujando contra su pequeño pecho sus cuadernos y libros y de ahí su costumbre de correr con el brazo derecho semiplegado sobre el pecho. Pero al día siguiente de batir el record de Maratón en Berlín, por primera vez no corrió por la mañana: “sentía las piernas cansadas”, dijo. Salió a correr por la tarde.


Contemplar el correr de Haile es para quienes corremos habitualmente algo más que un espectáculo visual de elegancia y potencia. Es la respuesta que resuelve todos los enigmas atávicos que unen a la naturaleza con el hombre.

ANTONIO JESUS FLORENS

martes, 12 de febrero de 2008

NOVEDADES VARIAS



Bueno amigos, varias cosillas, que sé que buscáis novedades frescas. Y las hay.
En primer lugar, con relación a esa nueva criatura literaria, articulista, bloguera, pensante, lo que sea en el futuro, ya tiene nombre: ANTONIO JESÚS FLORENS, que como veís poco he de explicar sobre esa especie de acrónimo. Con ese nombre, Jesús y yo, yo y Jesús comenzaremos a parar artículos que, en principio, se van a circunscribir al mundo deportivo, con una original mezcla de deporte, vida, proyecto empresarial y persona. No sabemos muy bien qué saldrá de ahí, pero yo creo que a ambos autores nos apetecía hacer algo distinto. Probablemente mañana comenzaremos a subir el primer artículo, por lo que agradecemos las propuestas que hacéis, tal y como han hecho Antonio, Mario y Paco.

En otro orden de cosas: hemos puesto una encuesta sobre el color y ha ganado de goleada el color propuesto, por lo tanto: ¡ YA TENEMOS EQUIPACIÓN PARA EL GRUPO DE LAS VERDES!. Lo que no tenemos aùn es logotipo, pero todo se andará. Y
cuando ya digo que ya tenemos equipación no me refiero a que ya sabemos el color y todo eso, no, sino que ya la tenemos físicamente, gracias a la prestancia, rápidez y vocación viajera de Abel. Por cierto un comentarista anónima nos proponía el pantalón rojo, por lo que podría ser ideal para mezclarlo con el verda, sobre todo, cuando juguemos fuera de casa.

Amigos de las Verdes: l
e había propuesto a Abel a través de correo electrónico la poibilidad de vernos antes del domingo - el sábado, por ejemplo- para montar una especie de acto de entrega mientras tomamos un café o unas verdes. Si lo consideráis oportuno lo comunicáis y buscamos sitio y hora; de lo contrario, el domingo antes de salir a trotar o después hacemos la entrega, si bien tenemos el inconveniente -hasta ahora- de no poder contar con Mario, por lo que propongo que el acto social del que hablamos para el domingo sea aplazado hasta que estemos todos ¿no creéis?. Y ni que decir tiene que los futuros integrantes de este grupo, que seguro ya hay candidatos, sabed que el grupo, la equipación y todo lo que rodea a las verdes, está siempre abierto.




Y ya para terminar si tenéis unos minutos de paciencia os cuento (a alguien se lo tenía que contar) el estado de mi lesión.
Esta mañ
ana he visitado el Centro de Medicina Deportiva de Granada, que además de ser compañeros de Delegación son buena gente, profesionales y atentos. Y me han visto el soleo. Claro, no ha sido posible apreciar si existe o ha existido microrotura porque si la ha habido ésta se ha "rasurado", y es probable que haya podido ser incluso un asunto del gemelo, aunque existió "la pedrada" en la carrera de Los Palacios y eso es síntoma de microrotura, en fín. Por lo pronto las pruebas hechas han sido positivas y no ha habido dolor alguno. El consejo ha sido claro: Traumeel vía oral en comprimidos, calor antes de aplicar Flogoprofen y entrenamiento progresivo a partir del sábado más o menos. Pero no más de diez minutos por día, para aumentar progresivamente si el dolor no aparece. Así que amigos, el sábado saldré a trotar ese tiempo y el domingo, mientras los amigos de las Verdes vuelan por la Vega de Pinos Puente, yo volaré con mi imaginación soñando con que el dolor no reaparezca.