martes, 27 de mayo de 2008

EL SONIDO DE LOS KILÓMETROS (By Javi, del grupo Las Verdes)



Javi aún no ha corr
ido un maratón. Pero podría hacerlo cuando quisiera. En su lugar, completamente endorfinado para hacer una tirada larga y en vistas de que el asimétrico grupo de Las Verdes se resistía, por unos motivos o por otros, a hacer esa anunciada tirada larga que ansiamos, ni corto ni perezoso - que no es nada de ambas cosas -, anunció en este blog de manera contundente, que ¡hala!, que se iba a hacer 31 kilómetros en soledad, como dándonos a entender que ya que estáis -lechones verdes-, dudosos, indecisos, ocupados, lesionados o descansando, me voy yo sólo. Y en la soledad de la velada del sábado rumió esa decisión. Cuando abrí mi blog en el portátil de Emilio, ya a las tantas de la madrugada, tras volver de tomar más de una y más de dos verdes, me encontré ese escuálido comentario de Javi, que ya presagiaba heroísmo y goticismo, algo que la intuición ya había ratificado antes de leer su excelente y sugestivo texto de su tirada de 31 kilómetro en la soledad del corredor de fondo, como escribiera Sillitoe. Pero no ejerzo más de prologador. Mejor os dejo con el trabajado texto de nuestro amigo, el cual podréis leer acompañados por nuestro mítico "Chariots of fire", de Vángelis, si pulsáis en la opción de la derecha de vuestra pantalla.

Prólogo de José Antonio Flores Vera.


-Dedicado a mis amigos de las Verdes, gente con mayúsculas. Algún día entenderéis cuánto os debo…
JAVI


No lo había meditado como debía. Sin duda a veces es mejor no mirar atrás, no pensar, seguir tus impulsos y tirar hacia adelante, con lo que sea. La tarde del sábado me estaba cargando mentalmente en exceso: agobio de trabajo, horas y horas delante del ordenador, cuadrando unidades didácticas y métodos pedagógicos, obligaciones ineludibles del opositor, por otra parte… Prudentemente decido no asistir a la carrera de Huétor, la cual había preparado y por la cual había pagado, dato trivial pero a su vez de gran peso cuando se trata de decidirte por un sí o un no. Ante la aplastante y negativa decisión –a mi pesar- reforzada por la duda de un gran número de “amigos verdes”, busco angustiosamente algo con lo que poder resarcirme al día siguiente, ya que irremediablemente extinguiría las últimas horas de un sábado radiante con la vista clavada en el monitor… Correr en compañía al día siguiente, ¡claro! Publico mi intención en la bitácora de José Antonio, pero equivocadamente planteo la posibilidad de hacer 30 Km., algo que realmente me apetecía, pero que a priori disuade a cualquiera que no tenga esa intención, aunque de ello me percato una vez que escribo mi propósito. Entre párrafo y párrafo, procurando que mi musa traductora no se vaya, miro una posible respuesta… Nada. Mi trasero comienza a dar pequeños botes en la silla, suspiro y me resigno a lo inevitable: al día siguiente no tendría compañeros. Lejos de desalentarme, saco pecho y me reafirmo si cabe con más energía: “mañana hago tirada larga”.

Cena a base de pasta y yogur. Comunico mi intención a Nuria: mezcla de incredulidad e indiferencia, con predominio de lo segundo. Creo que pensaba en otra cosa mientras se lo decía, por lo que consecuentemente consigo no darle más detalles de mi aventura, cosa que cotidianamente hago hasta aburrir a la pobre sufridora. Todo normal, salvo un detalle: nada en mí revela lo que me espera al día siguiente. Estoy impasible, creo que no me concentro en el camino del domingo, algo que otrora hice meticulosamente. Me acuesto tarde, incluso coqueteo con unas cuantas páginas del nuevo de Zafón, me hago el remolón con el MP4, Nuria duerme cual marmota sedada. Se me hace tarde, demasiado, máxime cuando quiero levantarme a las 8 y salir antes de las 9. Me da igual, duermo y unas horas después resulta que he dormido una hora y media más. El despertador nunca sonó.

¡Pero basta! Esto no es un cuento de intriga. Vayamos al grano. El nuevo día llegó. Desayuno frugal, equipación oficial verde (prevista para la carrera de Huétor), Camelback a medio llenar de isotónico, una barrita de muesli, un gel energético (gentileza de Antonio), el Polar calibrado, la cinta del pulsómetro convenientemente ajustada, gafas de sol, doble calcetín (siguiendo fielmente recomendación de José Antonio), Asics enfundadas… Meticulosidad, ahora sí, ahora siento y creo que voy a correr 30 Km., ahora siento ese cosquilleo, esa explosión contenida de endorfinas, un volcán casi en erupción, ese momento que llevo dos días esperando. Tan simple pero tan grandioso: voy a correr.

En 10 minutos he aparcado frente a la Clínica la Inmaculada. Lo tengo todo dispuesto, sólo siento que me falta algo: unos tiparrones con los que compartir unas buenas birras después de la odisea, ésos que en tan sólo unos meses se han instalado en mi vida y ya forman parte de mi propia idiosincrasia: echo de menos a “los de las verdes”. Me sobreviene una mezcla de pesadumbre y vigor: lo haré solo, será mi primera tirada larga, consciente soy de que voy a sufrir… Pero como dice Antonio en su ya célebre cita bélica: “Aquí se viene a sufrir”. Eso me dije y eso tuve que decirme a mí mismo algunas veces más en las más de dos horas y media que me aguardaban.

Casi sin enterarme ya estoy trotando. Un manto gris cubre la capital nazarí. Curiosamente observo que las nubes más amenazantes aguardan pacientes en la zona hacia la que me dirijo. Todo era perfecto… No podía pedir más, sin calor, unos 15º C, sólo me faltaba poner banda sonora a tan sugestivo entorno. Necesitaba evocar la melodía que me acompañaría al principio de mi trayecto, consciente de que cambiaría mil veces, como miles de estados de ánimo iba a albergar. Digo “evocar” porque no frecuento el MP4 cuando corro, me gusta escucharme, escuchar al mundo cuando corro… porque realmente suena distinto. Todo es diferente cuando empiezo a trotar. Opto por recrear un ambiente de goticismo urbano, me es fácil, la lluvia me trae a The Cure, “Burn”, b.s.o. de The Crow, una película que me cautivó cuando apenas tenía 14 años y aún hoy me provoca escalofríos, especialmente al escuchar su genial banda sonora. Es entonces cuando deseo que llueva. Prometo que lo deseé. Ya que había emprendido la aventura solo, había de ser completa. Mi travesía ya estaba en marcha…

Atravieso los apenas 3 Km. que me separan del camino de la Fuente de la Bicha con un ritmo triunfal, optimista, feliz, cruzando miradas con transeúntes que, prensa en mano, lanzan miradas incrédulas al “tío de la mochila corriendo”; después busco la complicidad de otros atletas, esas miradas anónimas con sonrisas a medio esbozar, pero que revelan que compartimos más que una simple afición… Es un viaje, y como tal me lo tomo. Me propongo disfrutar de su trayecto, y vaya si lo hago. Entre saludos, y mientras adelanto y soy adelantado por otr@s corredores/as o ciclistas, me repito “they keep calling me…”, ah, ahora vamos con Nine Inch Nails, tema también de la misma b.s.o. Me emociona especialmente, en la peli Brandon Lee va saltanto de tejado en tejado, mientras una incesante y monótona lluvia cae, sin impedir su sed de venganza… La adrenalina se me escapa por cada poro de mi cuerpo… Voy devorando Km., todo va bien, sólo vigilo rodar entre 4’40’’ y 5’20’’/km. El verdor del trayecto me evoca, paradójicamente, a una banda, End of Green; los arroyos, a Forest Stream; de repente ya estoy en Pinos Genil, y esa sensación de inmediatez me recuerda a otra ocasión en compañía de Abel, Antonio y Víctor… el paralelismo es casi milimétrico, pero faltan ellos. En su ausencia, la música… Suena Dredg, ya que prometí a Nuria que la llamaría cuando llegase a la fuente del pueblo… “Bug Eyes”. Pienso que apenas me pesan los 11 Km. y pico que llevo. Sé que para un corredor habitual no es demasiado, pero es que no notaba cansancio alguno. Bebí agua, bebí isotónica y engullí media barrita.

Reanudo la marcha por la margen paralela a la que había discurrido la ida. Nunca había ido por ahí, así que ¿por qué no añadir más incertidumbre? A mí, igual que a vosotr@s, corredores/as, los caminos nuevos e itinerarios desconocidos me atraen, me motivan, me impulsan a descubrirlos. Acertada decisión, pues por este lado el sendero se estrecha muchísimo, obligándote incluso a apartar la maleza para divisar el horizonte. Tras esquivar a dos ciclistas kamikazes (sigo pensando que eran unos kamikazes) prosigo mi camino, ahora con una pisada más endeble, menos decidida, pues los obstáculos del camino demandan más atención y me obligan a levantar más las piernas, como cuando vas corriendo atravesando un túnel oscuro… Continuas subidas y bajadas hacen que por momentos pierda mi compostura y buen hacer hasta ese punto, y me lance “a la conquista de la jungla”. No puedo evitarlo, las cuestas me retan, mi miran fijamente, y yo no puedo hacer otra cosa que lanzarme a ellas. Esto conlleva que mi velocidad haya aumentado, mi ritmo va a 4’15’’/Km., una insensatez cuando aún me quedan más de 14 Km. de trayecto. Al tiempo que voy más ligero, la b.s.o. se ha endurecido considerablemente: el camino ahora suena a Pantera, Slayer, Anthrax.

Una vez abandonada la selva y el ir y venir de corredores/as, vuelvo a territorio urbano. Recuerdo a mi pesar que no ha llovido una gota, y es entonces cuando empiezo a encontrarme con mi reto, sin duda mi “lucha” en la jungla me ha desgastado más de lo esperado y en torno al Km. 20 decido tomarme, sin detenerme, el gel que a Antonio le había ido “magnífico, magnífico, del Decartón, un pack de 5 a 6 €”. Lo acompaño de un buen sorbo de isotónico y seguramente el efecto placebo del potingue me hace otra vez echar espuma por la boca, me pongo a 4’02’’/Km. al tiempo que paso de nuevo a la altura de donde aparqué mi coche, lo miro, paso de largo sin apartar la mirada, y sí, me cuestiono lo inevitable: “¿Por qué no me paro ya, con 21 Km. en la chepa, me monto en el cochecito, tiro para casita y así me evito la parte desagradable del trayecto, ahora que aún puedo moverme?” En menos de un segundo me repito que vine a hacer no menos de 30 Km. y que… “¡aquí se viene a sufrir!”. Recuerdo incesantemente comentarios de mis compañeros de kilómetros, de todos y cada uno de ellos, pienso en cómo estarían ellos a estas alturas, qué dirían, con qué nos reiríamos, si Abel rompería hostilidades, si acaso hablaríamos ya… De repente esas hipótesis se desvanecen, estaba haciendo castillos en el aire, “estoy solo y solo voy a seguir”, bajo el ritmo y empiezo a toparme con mi particular muro. Me dio la bienvenida en el Km. 24 y manifestó su intención de no abandonarme.

Lo supe. Me estaba vaciando, el sol empezaba a azotar implacablemente, el sudor se colaba entre las gafas y entraban en mis ojos… ¿qué pasa…? ¿Y la música? Vaya, parece que la fatiga es una sensación que se olvida una vez que uno termina su trayecto, pero vuelve, vaya si vuelve. Hizo acto de presencia en el peor momento, en una parte donde el camino es pedregoso, arenoso, polvoriento… voy camino de la fábrica lechera Puleva, pero creo no llegar jamás… Ahora no encuentro atletas, si acaso un par de ciclistas domingueros furtivos, pero no sabría decir con precisión, pues ya estaba mal… el dolor, hasta entonces imperceptible, se manifiesta en tobillos, cuadriceps, tibias; la mochila me sobra, aún puedo respirar pero mis pulmones no agradecen el continuo presente de oxígeno, incluso me aborda una indigestión que me hace regurgitar la barrita… Se apagó la música (creo que me vino a la cabeza la infame melodía del Chikilikuatre ése, así que la pájara amenazaba con ser monumental) y se encendieron las alarmas: deseaba parar, necesitaba parar. Me autocomplacía diciéndome que con 27 Km. ya estaba bien, si apenas me entraba líquido por la boca… Paraba, estiraba, tomaba aire y luego a seguir… No sé cómo pero no lo hice, no me detuve, conseguí derrotar a mi vulnerabilidad, me derroté a mí mismo, sin duda, mi propio peor enemigo. Skid Row, Nirvana, Rise Against… Agresivos riffs de guitarra y dobles bombos me espolearon, me levantaron, me arrojaron a la cara la fuerza que necesitaba… Seguí, tambaleándome un poco como iba, y contemplo atónito que ya estoy casi en el Hipercor y voy a… ¡4’25’’!. La locura es total, las endorfinas están en el punto álgido de la fiesta, creo que grité, recordé a Nuria, Abel, Antonio, Jesús, José Antonio (sin cuyo blog nada de esto sería real, curioso como lo virtual hace las cosas reales), José Manuel, Mario, Paco el Compae (que en este momento me fotografiaría diciendo “Amos, maricona, que ya está hecho”), Víctor y todos y cada unos de los momentos vividos con ellos. Sacando fuerzas no sé muy bien de dónde, esprinté y pasé los cruces casi temerariamente, convencido de que los coches se detendrían ante tanta convicción, llegué al punto de partido, volvía a ver mi Opel, pero veo que el Polar no llega al Km. 31, estoy exhausto, pero mi terquedad me hace correr aún unos metros más hasta que la precisión digital de la tecnología me dice y me recuerda que este domingo, tras 2 horas y 36 minutos, hice 31 KILóMETROS. Sonó Chariots of Fire, Vangelis, claro.


FCO. JAVIER SERRANO MARTOS


36 comentarios:

Jesús Lens dijo...

Javi, es una pasada de narración. El pespunteo musical es acojonante y las sensaciones mientras devoras kilómetros, muy bien captadas. Y los prolegómenos, como los guerreros que se preparan para la batalla. Un pedazo de logro!!!!!! Incluyendo el sufrimiento del Muro.

Anónimo dijo...

Simplemente increible, me pusiste os bellos que no tengo de punta. Enhorabuena y a por la maraton.

Fdo. Angel luis

Anónimo dijo...

JAVI, sencillamente maravilloso.
Nos haces participes en tu narración, esas reflexiones profundas en la soledad de los caminos, preciosa.
Y ese magnifico combate a 31 asaltos kilometricos, entre cuerpo y mente, en el cual declaro ganador por K.O la fortaleza de MI COMPAE JAVI.

Totalmente de acuerdo contigo que a esa salida le faltó la compañia de una tenue llovizna durante todo el recorrido, para darle ese toque poético.
Leer tu narración, con el fondo musical de VANGELIS, una pasada.
No me voy a subir cuestas, porque mira que hora es.
UN FUERTE ABRAZO MAR....ONA.

Osk@r dijo...

Qué buena descripción. Me ha encantado. Un saludo de un runner aficionado.

Osk@r dijo...

Jose Antonio enhorabuena por el prólogo tb claro ... jajaja

Mario dijo...

"cuando corro, me gusta escucharme, escuchar al mundo cuando corro… porque realmente suena distinto" javi nadie me ha explicado tan bien nunca porque corro yo.

Abel dijo...

Sencillamente apabullante ha sido tu narración Javi, me he sentido junto a tí y todo el grupo de las verdes devorando kms y sintiendo que la música describe las sensaciones del cuerpo físico fundido con el entorno. He temido por un momento por tu propia integridad, más que física, sí mental, y ha sido cuando se ha colado en tu mp4 mental el chiquilicuatre, lo cual me indica bien a las claras los momentos de anoxia cerebral que pudiste sufrir...jejeje
Genial compañero, pronto nos veremos por esos caminos de Dios!!

Paco Montoro dijo...

Estupenda narración Javi de tus 31 kms, lo has vivido y contado tal como eres, un corredor de fondo.
Saludos

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Ya no es ni Maratón ni Media Maratón. Ahora son 3/4 pero...¡en solitario! Toda una hazaña. Enhorabuena

victor dijo...

Excelente la narración y el prólogo. Esa tirada compensó con creces la ausencia en Huétor. Leí el sábado que pretendías hacer esos 31 y me hubiera gustado acompañarte, fuiste un valiente de hacerlo en solitario. Las sensaciones en el 24 me han recordado lo que me vino a mi en el maratón, tenemos que entrenar la mentalización en esos km, donde las reservas de glucógeno se agotan y el metabolismo de grasas es más importante, puede ir bien lo de las frases bélicas (jeje)... Enhorabuena por la tirada y la narración. Un saludo

Anónimo dijo...

Muchas gracias a todos por vuestras palabras. Agradezco especialmente a José Antonio, que me ha prestado un pedacito de este espacio, que es ya para mí mi "casa virtual". Gracias por acoger estas torpes pero sinceras palabras. De verdad que experimenté algo místico, pensé que era buena idea intentar plasmarlo por escrito, y cuando Jesús me animó a ello, no lo dudé.
Reitero mis agradecimientos por vuestras palabras y recordad: ya sabréis cuánto os debo...

José Antonio Flores Vera dijo...

Javi, totalmente feliz de acoger vuestras palabras además de vuestra compañía en los caminos. Tambien este blog es en parte de vosotros y siempre lo tendréis abierto.
Por cierto, reitero que "debería" de haber tirada conjunta el próximo sábado (si es posible por la tarde a eso de las 5, mejor). Hay varias opciones: la ruta de la Vega de 25 km. O bien tirada a Tiena y vuelta -desde Pinos Puente-, donde hablaríamos de 2o km, aprox. bastante más duros que los anteriores. La subida a Moclin se me antoja excesiva, ya que habría que subir desde Tiena, alrededor de 6 km. por un puerto que fue de primera categoría en alguna ocasión que pasó por allí una prueba ciclista de alto nivel y, claro, luego habría que volver.
Además, está sugerido vernos por la noche para tomar unas verdes en compañia de nuestras medias ¿ cómo lo véis?
Hoy existía la posibilidad de correr en el Llano, según nos comentó Mario. Y me temo que nada hay concretado. No sé si las últimas lluvias afectarán a esos carriles que yo conozco. En mi caso concreto, me viene mejor hoy correr 15 km entre Pinos Puente-Pantano Cubillas, donde hay de todo (cuestas,llano, bajadas).

Anónimo dijo...

A mí las opciones del sábado me gustan todas: la hora también (17 horas). Por mí, por inclinarme por alguna, la de 25. Pero me da igual. Que se pronuncie el resto.

Anónimo dijo...

Estupendo Javi, magnífico, hay frases y reflexiones realmente profundas y espectaculares. Ademas consigues hacernos evocar tu compañía y proximidad, a la vez que hacernos sentir culpables por no acompañarte. Siguiendo con tu deformación profesional, You`ll never walk alone, cuenta conmigo para la siguiente.
Por cierto leyendo la crónica se me venía a la cabeza la siguiente frase: La forja de un corredor, y usando símiles del mundo taurino (para escarnio de algunos) estás más que listo y preparado para tomar la alternativa, en el grupo verde y en las pruebas más exigentes, como el Veleta (como verás no me rindo facilmente y aprovecho cualquier opotunidad para el proselitismo)

Un abrazo, y ahora de verdad, campeón

Anónimo dijo...

Yo, como querais, lo importante es veros y correr, lo demás no tiene mucha importancia.

En cuanto a lo de hoy un llano de la perdiz o cualquier otra me va bien.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Javi lo mereces TODO. Gracias por estar ahí...
TE ADORO

Mario dijo...

el sol ha salido!!! opto por llano, tendreis cuestas arriba, cuestas abajo y algo en llano.
SIETE Y MEDIA VA BIEN BAR LOS GEMELOS.
nota. el pantano tb va bien

José Antonio Flores Vera dijo...

Javi, ese último anónimo, antes de comentario de Mario, nos ha dejado sin respiración y con muchas preguntas en el aire, jeje.

Mario: ¡¡Pantano, pantano¡¡. En serio lo que veáis, pero Pinos-Pantano te evocará tus recuerdos de niñez, jeje.

Unknown dijo...

Desde hace tiempo suelo frecuentar este blog, aunque hasta ahora nunca habia realizado ningún comentario.

En principio, dar mis felicitaciones a Jose Antonio por el sensacional blog que tiene.

Javi, a tí, que decrite... pues que ha estado genial tu narración y que por momentos me he visto corriendo junto a tí como antaño.

Pd. Espero volver a coger la forma y compartir algún día algunos km. junto al grupo de las verdes. Desde la distancia os envidio.

TITO CII.

Anónimo dijo...

CAZO LAS PREGUNTAS DEL AIRE:
Sin él yo hoy no seria fuerte y segura para seguir adelante. Es el alma que me sostiene hasta que yo pueda hacerlo sola. JAVI TE QUIERO MUCHO , NURIA


Rdos a tod@s l@s VERDES

Anónimo dijo...

PD. Muchisisisismos recuerdos, besos y abrazos tambien pa mi TITO CII

Anónimo dijo...

Joder, entre los relatos y dedicatorias y mensajes me estais poniendo tierno

Mario dijo...

por mi donde querais, confirmame no obstante por sms para saber donde ir para estar a las siete y media ante no puedo

José Antonio Flores Vera dijo...

Mario, si vamos al Pantano ¿ desde donde te viene mejor salir ? Desde el mismo Pantano o desde Pinos, dejando el coche en el Campo de Fútbol. Qué decis el resto de los disponibles...; no obstante, si optáis por el Llano me adapto.

José Antonio Flores Vera dijo...

Nuria: Coíncido con Antonio, muy tierno y emotivo tu mensaje para Javi (había imaginado que era tuyo el comentario anterior, jeje).

victor dijo...

Javi, cuidado que por ahi te van a comer a besosy acuérdate lo que le pasó a Sansón...

Mario, he tenido la mañana libre, vengo de subir el puerto del Purche en bici, voy cogiendo la forma.

Ayer corrí ya 8 km a pie pero creo que no podré estar para esa tirada del sábado, se me antoja demasiado larga. Quizá os acompañe y haga una versión más corta. Un saludo

José Antonio Flores Vera dijo...

Por cierto, quién hará las fotos el sábado, ¡¡porque fotos tiene que haber!! ¿ no ?
Sería muy importante que acordáramos bien lo de la hora, de manera que sea mañana o tarde puedan venir el mayor números de verdes. Con seguridad Abel no estará por la mañana, pero quizá sí por la tarde; y Paco podría venir por la mañana, pero no por la tarde ¿ qué decis ?

Anónimo dijo...

Se que quizás no sea el medio mas apropiado para tal dedicatoria, pero queria aprovechar este pequeño "homenaje" de todos
en honor a su escrito, para decirle algo que debe saber; y que mejor momento cuando todos le estan elogiando para que sepa que por mi parte lleva más que sobresaliente: MATRICULA DE HONOR en TODO.

Disculpad mi intrusión

Mario dijo...

si salimos del pantano podemos subir a los tres juanes.......
como quieras, me pilla bien desde cualquier sitio, si salimos a pinos podemos ir por bucor pero es carretera, si salimos desde el pantano darle la vuelta o cualquier improvisación. Pero avisarme donde!!!

Anónimo dijo...

El compae, esta tarde hará un Caparacena - pantano, dándo la vuelta al mismo 15 km. Salida 18.00
horas. Espero que nos crucemos por esos caminos.

Un abrazo COMPAÑEROS.
Pd. Javi, matricula de HONOR EN TODO, todo, todo.

Onio dijo...

Genial, Magnifico, Acojonante. Menuda narración. No veo el momento de calzarme las zapas y salir a devorar km. De esta semana no pasa que me una al grupo de Los Verdes.
Un saludo.

Jesús Lens dijo...

Hoy no os acompaño. Nuevas circunstancias me "obligan" a perseverar en las canchas de básket. Además, tengo las piernas cuadradas, desde el sábado y la carrera. Mañana descanso. A ver el sábado...

Vacuit dijo...

Felicidades Javier por tu proeza en solitario. Por correrla, por sufrirla y perserverar en el intento, y por lograrla y no "morir" en el intento para contarla de forma tan vivaz.
También gracias a José Antonio por el fondo musical, pues cuando leía tu relato, imaginaba a un guerrero protagonizando una hazaña épica.
Un saludo

Jesús Lens dijo...

Estoy deprimido. El baloncesto me abandona. O yo a él. No lo sé. pero mi idilio con el deporte de la canasta empieza a terminarse...

José Antonio Flores Vera dijo...

Gracias Vacuit, esa era la intención dar al relato de Javi un fondo épico.

Jesús, explícanos eso de que te abandona/abandonas el basket ¿ será por que el correr es muy seductor ?

Anónimo dijo...

JAVI, impresionante descripción. Ya solo queda programar algunas salidas por tierras abderitanas, que seguro que las disfrutarás tanto como nosotros lo hemos hecho con tu relato.¡¡¡enhorabuena!!!
un abrazo desde tierras fenicias....ADRA.
JAVI (primo de Leo)
PD: tenemos un plan para correr el marathon de Berlín, solo nos queda hacertelo llegar para ver que te parece.