sábado, 10 de mayo de 2008

ESOS LOCOS QUE CORREN

Ayer me envió Paco Montoro este poema dedicado a los corredores, que firma Marciano Durán y se denomina "Esos locos que corren". Y me pareció un texto muy original. Así que pensé que sería buena idea reproducirlo a cuatro manos, en dos blogs: en este y en el de Paco. A ver si os veís identificados en alguno de estos versos. Por tanto, comienzo con el poema....

Yo los conozco.
Los he visto muchas veces.
Son raros.
Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol.
Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche.

Están locos.

En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso.
En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.

Yo los he visto.
Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren.

Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines.

Yo los he visto.
No están bien de la cabeza.
Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo.
Están tratando de ganarle a alguien.
Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse… y siguen.



Se inscriben en todas las carreras… pero no ganan ninguna.
Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes.
Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones.

El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia.
Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años.
Son hombres y mujeres.
No están bien.
Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás.

Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño.
Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles.
Son sus referencias de carrera: “Cinco que corren parecido a mí”.
Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa.
Disfrutan cuando pasan a otro corredor… pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje.
Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece.
Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan.
Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver.
Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero.
No las preparan… pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta.
No las preparan…son parte de ellos.

El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise.
Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido.
¡Qué ganaron una vez más!
No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de
personas... pero insisten con que volvieron a ganar.

CONTINÚA EN.... CORRER PARA VIVIR MEJOR



11 comentarios:

Anónimo dijo...

Sencillamente genial. Tengo claro que tal como los seres humanos compartimos muchas características universales, esenciales, al correr, o mejor dicho, el correr en sí engendra muchos componentes que habitan en ti, en mí... en todos los que corren. He hecho mía cada reflexión del poema, genial lo del coche que no frena, por ejemplo.
¿Mañana qué? ¿No habréis olvidado que tenemos una cita en La Zubia? ¿A qué hora váis a llegar y dónde podemos vernos para calentar e intercambiar impresiones?
Ya he visto Lejos del Cielo. Nos ha gustado mucho. Las secuelas que le época victoriana dejó (sigue dejando) por todos lados, pero claro, en USA, más. Tiene toque del drama medieval que me gusta particularmente: cómo los grandes hombres, o grandes familias, de repente o no, caen en la destrucción, en la nada más miserable. Pobre mujer, qué triste acaba...

Anónimo dijo...

Ah, por cierto, he comprado la RUNNER'S. Trae un suplemento de carreras de trail y algo amarillo fosforito. Digo "algo" porque supongo que es un reflectante, nada más, perdonad mi ignorancia... ¿qué coño es eso?si lo habéis visto...

José Antonio Flores Vera dijo...

Javi, imagino que habrás leído la segunda parte de este "poema homérico" en el blog de Paco Montoro. No tiene desperdicio.

Por cierto, Abel y yo salimos de Granada a las 10, por lo que supongo estaremos allí a las 10,15 como mucho. La salida -creo- es en un parque que hay en la entrada. Verás el ambiente. Nos en el mismo parque no creo que yaha problema. Si hiciera falta nos echamos el teléfono.

Esa peli es puñetera como te dije. Comienza "moña" pero acaba casi en tragedia. ¿ Un drama medieval ? Totalmente de acuerdo.

José Antonio Flores Vera dijo...

Por cierto, no he comprado RUNNER'S, pero eso amarillo debe ser algo pa correr jeje.
En la media de Granada de hace unos años nos dieron una cosa viscosa. Pensaba que era un zumo y sabía a rayos. Por lo visto era un gel para enfriarlo y aplicarlo en la parte lesionada. Es decir, mi superó a la tuya jeje.

Antonio J. López dijo...

Buenas a todos con permiso a todos para entrar en este blog, genial por cierto. "Esos locos que corren"... me identifico, llevo un año en esto y me identifico totalmente al igual que todos, nos desplazamos 200 km para correr 10, por cierto alguien corre la medio de ubeda a baeza, la conoceis? help estoy inscrito y no se si morire en el intento.

Pd. Os invito a todos a mi humilde pero sencillo blog
http://laboralium.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Ya conocía el poema a de esos locos que corren lo leí en elatleta, y me gustó mucho.

Un abrazo y suerte mañana

Nacho dijo...

José Antonio, me has hecho soltar una gran carcajada con lo del gel, porque soy persona a la que le suelen pasar esas cosas (y todo por no preguntar antes). Seguro que si yo hubiera corrido esa media, me lo hubiera bebido de un trago o lo hubiera usado como champú, sabe Dios.
El poema, no puede expresar mejor nuestra "locura". (Locura, que por cierto, nos hace a algunos no tener que visitar al loquero).

José Antonio Flores Vera dijo...

Qué razón llevas Nacho. Los que corremos tenemos en esta actividad nuestro "psicoanalista" particular. Quizá estemos enganchados por ese motivos. Un abrazo.

The Dark Knight dijo...

Muy bueno!!! tengo la fortuna de ya haberlo leido,no se por quien ni como pero un día me llegó al correo.Lo leo y releo cada día que me siento xoff y me pone ls pilas.No tiene desperdicio.

"En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso".
Me encanta.

Un saludo y muchas gracias por compartirlo,debería de haberlo hecho yo tambien antes.

José Antonio Flores Vera dijo...

Amigo Road, es como una especie de biblia para nosotros. Saludos

Alfonso dijo...

Es un hermoso poema que describe bien como son los corredores. Desde hace un tiempo está dando vueltas por la internet. Lo leí antes del suceso de Najat
Al volverlo a leer no he podido dejar añadir para mis adentros que si corres en Madrid, además puedes morir en el anonimato.

Saludos